Crítica y curaduría

 


 

 

Por Susana Benko.

La crítica de arte se materializa en la escritura. La curaduría se concreta en una exposición. En ambas actividades se requiere juicio, investigación, afinación de la mirada y, por supuesto, sensibilidad.

En ambas actividades se requiere investigar. Ello implica, a su vez, lectura de documentos y el dominio de herramientas metodológicas para apreciar obras de arte, estilos o periodos artísticos, además de capacidad para relacionar lo visto con el contexto cultural del artista y comprender sus motivaciones particulares. Todo ello enriquece la apreciación que tengan tanto el crítico como el curador porque esta información les permite desarrollar los parámetros argumentativos sobre lo que van a escribir o exponer. Escribir y seleccionar obras de arte para un texto o para una exposición requiere mucha lectura, sí, pero asimismo es importante ver muchas obras sea en exhibiciones en museos y galerías, así como visitar talleres de artistas. El tiempo es indispensable para adquirir las necesarias referencias visuales que todo crítico o curador requiere.

El criterio se ejercita en ambos oficios. Se toman decisiones sobre lo que se considera pertinente o no y se ubican las piezas según el tiempo y el contexto cultural correspondiente. En la escritura, por otra parte, se consolidan y profundizan las apreciaciones que se tienen sobre una obra, luego del proceso de investigación, lecturas documentales o contacto con los artistas. El proceso intelectual, perceptivo y asociativo es similar tanto para un texto como para establecer los lineamientos de una exposición.

Por otro lado, el texto curatorial como el del crítico de arte pertenece a un género particular del ensayo porque se trata de una escritura trabajada, que requiere dominio del lenguaje y del vocabulario específico de las artes visuales. Es, por lo tanto, un texto reflexivo que intenta expresar con palabras lo que es propio del campo visual. Es, sin duda, una obra autoral.

Sin embargo, esta labor nunca será equivalente al lenguaje creativo del artista. Si bien el texto del crítico o del curador es derivativo, el análisis y la construcción de puntos de vista suponen una significación y una creatividad a otro nivel: el ensayo sobre arte. Se trata de una escritura clara, comprensible para todos, sin que pierda en ningún momento su objetivo comunicacional. Es un ensayo que se fundamenta en un lenguaje reflexivo y racional.

Comprender la naturaleza heterogénea del arte es otro aspecto que conviene considerar. La variedad y las transformaciones constantes ocurridas a lo largo de la historia del arte, así como cambios de definiciones, funciones y perspectivas, especialmente en el arte moderno y contemporáneo, hacen que la formación del crítico y del curador no termine jamás.

La escritura como una buena curaduría construyen visiones o discursos sobre el arte. Revelan, en definitiva, la cultura visual en que vivimos.

Fotografía: Ricar2
Exposición "Julio Pacheco Rivas. El color del cristal", Centro Cultural BOD, 2016