Suwon Lee, entre la luz y la oscuridad

 

 

Por Susana Benko.

Suwon Lee, artista y fotógrafa venezolana de origen coreano, ha trabajado de manera recurrente tanto la luz como la oscuridad. Esta última tiene particular relevancia. En algunas de sus exposiciones individuales, la sala se encontraba a oscuras. Se generaba así una cierta incertidumbre ante lo desconocido. Algunos mesurados focos de luz se proyectaban sobre las fotografías. Asimismo sobre objetos tridimensionales relativos a la muestra y, en ocasiones, se proyectaban videos o bien algunas luces fluorescentes incidían sobre puntos específicos de la pared. Todo ello coadyuvaba a materializar sus interesantes propuestas sensoriales.

Cada cosa estaba en su lugar como un acento de luz en medio de la oscuridad. Lograba una ambientación ideal para apreciar imágenes fotográficas cuyo tema era la noche.

Memorable fue la muestra Overnight (en español: Durante la noche) que realizó en la galería Oficina No. 1 en 2010, en Caracas. En esta, Suwon expuso las fotografías que tomó en la Reserva Nacional Pacaya-Samiria, en el Amazonas peruano, un bosque tropical de abundante vegetación. Otras fotografías eran del Parque Nacional de las Secoyas (o Sequoias) en California, donde abundan árboles gigantescos, algunos con más de 100 metros de altura. La idea que predominó al tomar estas fotos –señaló en aquel entonces la artista– fue la muerte y cómo se la confronta: o con miedo o con paz profunda. La oscuridad de esos lugares la cautivó. En Overnight, Suwon buscó generar un ámbito de intimidad entre la imagen y el espectador. El silencio propiciaba una contemplación activa y “afinada”. De esta manera era posible captar matices del mismo negro. Las luces tenues demarcaban las siluetas de los árboles y permitía, a la vez, visibilizar estos matices.

Mirar la oscuridad de estas fotografías desde la oscuridad misma del espacio expositivo era, sin duda, una experiencia visual y sensorial. Era un acercamiento sensible a la imagen a través del misterio de la noche. «La luz es Todo» -declaró en aquel entonces Suwon- «es el principio de la vida y nos muestra cómo somos, como también nuestras sombras. La luz es también mi herramienta de trabajo, porque gracias a ella logro capturar imágenes y crear ambientes.»

No hay luz sin oscuridad. La luz devela un cuerpo –un árbol, por ejemplo– como si fuera una revelación. En algunas de sus imágenes, adquiere una connotación casi mística. En otros momentos, un haz de luz contrasta con toda su fuerza a la oscuridad. Actúa como el impacto de un bombillo o de una vela en medio de la noche. Sin embargo, la luz devela aspectos de la realidad sin que ésta se imponga con todo su peso y materialidad. Son fotografías nocturnas tomadas en ámbitos reales, pero a la vez, curiosamente, parecen surgir de un mundo imaginario o de sueños. La fotografía de Suwon parece hecha para insinuar lo que la noche oculta. Es para ser vista con sutileza y mucha sensibilidad.